En una noche, parecía normal, pero nunca se puede estar seguro.
Un niño iba tranquilamente andando con subalón y le dio una patada y se le escapó a un jardín abandonado así que lo cogío y miró a un lado y vió una casa que parecía no vivir nadie, pero no se puede estar seguro.
Al niño le entró curiosidad por saber lo que había dentro, así que entró. No había nada en particular, bueno sí había mucho polvo y muchos armarios.
De repente empezó a sonar una música, así como maligna, y de repente salieron de los armarios calabazas parlantes y muchos fantasmas que no hablaban, bueno si hablaban pero de otra forma.
Y el fantasma después de la canción empezó a decir:
-<<¡Wooooooooh soooooooy elllll Seeeeeñorrrr Faaaaaantasmaaaa!>>
Y después la Señora Calabaza dijo:
-<<Tú estarás condenado a estar de por vida en esta casa encantada>>.
Y así fue como el niño nunca pudo salir de esa casa y después de morir se convirtió en fantasma.
A la salida del colegio, Daniel le pregunta a su amigo Rafael si desea intercambiar cromos de la coleccion “Futbolistas famosos”. Rafael le dijo que le encantaría, pero que su padre le quitó todos los cromos que tenía, porque había sacado malas notas en el colegio.
Así que Daniel le dijo a Rafael que iba a convencer a su padre para que le dejara seguir su colección y para poder intercambiarlos con él.
Pero su padre le dijo que no, que hasta que no recuperara esa nota no le dejaría seguir la colección.
Al final consiguieron convencer a su profesora para que le dejara repetir el examen. Les costó convencerla pero al final lo consiguieron. Estudió y estudió, y al final lo conseguió. Sacó un 7´75, pero a su padre esa nota seguía sin convencerle.
Entonces le preguntaron otra vez a su profesora si le dejaba repetir el examen, pero aunque les costó convencerla lo volvieron a conguir.
Así que volvió a estudiar un montón y si al final todo el estudio dió resultado, sacó un ¡¡10!!.
Se lo dijeron a su padre, y este le dijo a Rafael que si estudiaba podría conseguir todo lo que quisiera.
Y al final los dos amigos consiguieron intercambiar sus cromos entre ellos.
Ví a alguien y
no eras tú,
ví a otro y
tampoco eras tú.
Después ví a unas
personas y sí érais vosotros.
¡ÉRAIS MIS AMIGOS!
En el pueblo que voy a describir llamado Diccionópolis, se encuentran muchas palabras y letras.
Comenzamos por las calles y las casas; las calles son de color verde y dentro de ellas se encuentran palabras y letras, y las casas son de varios colores y como no, en
las paredes, ventanas, puertas… se encuentran palabras y letras.
Más adelante podemos apreciar que hay una plaza, llena de flores y árboles, y
dentro de ellas se encuentran palabras y letras. En el centro de la plaza,
podemos observar que hay una fuente llena de agua, y a su alrededor de ella hay
unos hombres muy altos y delgados.
Esos hombres llevan unos vestidos de seda y satenes, con zapatos de hebilla y
tocados con sombreros espumados.
Detrás de la plaza se encuentra el mercado, que se sitúa en la calle que está detrás
de la plaza. Nada más que tiene dos puestos pero son inmensos. Los puestos eran
de color papel antiguo así que más o menos de un color marrón claro. En ellos
se pueden apreciar muchísimas palabras y letras.
Y una cosa imprescindible en el mercado de Diccionópolis es que no puede entrar
ninguna letra o palabra con falta de ortografía y para prevenir esto los
hombres de la plaza están vigilando quién entra y quién sale para que esto no
suceda.
¡BIENVENIDOS A DICCIONÓPOLIS!